Resumen del proyecto
Las mujeres rurales e indígenas contribuyen de forma decisiva al desarrollo de Perú, especialmente con su trabajo agrícola y pecuario. Sin embargo, sus derechos se vulneran con frecuencia: buena parte de su trabajo no es remunerado, por lo que no cuentan con seguro de salud, vacaciones ni descanso por maternidad o lactancia, y son las que menos ingresos propios perciben. A ello se suma la violencia en sus distintas formas. La pandemia de la Covid-19 agravó de forma alarmante estas desigualdades en las comunidades indígenas, desde la salud y la economía hasta la seguridad y la protección social.
Líneas de actuación
- Fortalecimiento de las capacidades de las mujeres campesinas y de tres asociaciones de producción agropecuaria.
- Dotación de infraestructuras, agua e insumos para cultivos bajo invernadero y para la cría y manejo de cuyes.
- Desarrollo de la producción y comercialización de hortalizas y otros cultivos, y de la cría de animales menores, para alcanzar una dieta nutricional equilibrada.
- Abastecimiento de los programas escolares locales de nutrición con insumos autoproducidos.
- Acciones frente a la violencia familiar y sexual, implementadas junto al Centro de Emergencia de la Mujer de Anta.
Resultados
- Tres asociaciones de producción agropecuaria constituidas y equipadas.
- Generación de ingresos con impacto directo en las familias.
- Reducción de la desnutrición infantil mediante una dieta más equilibrada.
- Programa gubernamental contra la violencia familiar y sexual desplegado en las tres comunidades.